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Apodado "Iceborg" por su carencia de expresiones cada vez que jugaba, es una de las mayores leyendas en la historia del tenis mundial. Y si no fuera por su temprano retiro, sin lugar a dudas este tenista sueco sería el mejor de la historia.
Quizás no fue el tenista más carismático de su generación, ni el que más títulos ganó, ni el que más años jugó. Pero con su cortos nueve años en el circuito profesional, el sueco Björn Borg obtuvo logros que difícilmente alguien más pueda igualar.
Durante su período en la ATP ganó 62 títulos, entre los cuales destacan once Grand Slam, que lo ubican en el cuarto puesto en el ranking de jugadores con más "Majors". En este campo sólo es superado por el estaunidense Pete Sampras (14), el suizo Roger Federer (15) y el australiano Roy Emerson (12).
Su juego de fondo de cancha lo hacía único, considerando que el resto practicaba el saque y la volea. Esas facetas del escandinavo marcaron una diferencia que se hacía sentir cada vez que entraba a la cancha.
Otro de sus grandes aliados era su enorme capacidad atlética, producto de una gran cantidad de horas de entrenamiento.
Borg era capaz de llegar a pelotas imposibles para otro, algo que lo asemeja al actual ‘top one’, el español Rafael Nadal, y que le permitió ganar maratónicos partidos de manera increíble.
LA RAQUETA DE SU PADRE
Borg nació el 6 de junio de 1956 en Estocolmo, y durante su niñez no era un apasionado del tenis. Pasó su infancia en la ciudad de Södertälje practicando el hockey sobre hielo, y sólo cuando vio una raqueta que su padre había ganado en un torneo de ping pong, implementó que su progenitor a la larga le regaló, comenzó su atracción por el deporte blanco.
Otra persona que ejerció influencia en la futura carrera de Borg fue el australiano Rod Laver, considerado por muchos como el jugador más grande de la historia del tenis, ya que es el único hombre en ganar los cuatro títulos del Grand Slam en el mismo año en dos ocasiones.
El sueco quedó completamente fascinado con la forma de jugar de Laver, un hombre correcto y de gran concentración, por lo que tomó la decisión de actuar de la misma manera en que lo hacía su ídolo.
En 1973 inicio su carrera profesional, demostrando desde un comienzo que estaba destinado a la gloria.
A la temporada siguiente, con 18 años recién cumplidos, ganó por primera vez Roland Garros. En la arcilla parisina venció al español Manuel Orantes en cinco sets, convirtiéndose en ese momento en el jugador más joven en ganar el Grand Slam francés. Lo superarían después su compatriota Mats Wilander en 1982 y el estadounidense Michael Chang en 1989. Ese 1974 lo finalizó con siete títulos en su palmarés.
ÉXITO TRAS ÉXITO
En su tercer año en el profesionalismo, "Iceborg" revalidó su titulo en Roland Garros aplastando en tres sets al argentino Guillermo Vilas. En 1975 ganó un total de cinco coronas, pero perdió la final del Masters, jugado en Estocolmo, ante el rumano Ilie Nastase.
Sin embargo, el mayor éxito de Borg ese año fue la obtención de la primera Copa Davis para Suecia. En la final de la ‘Ensaladera de Plata’, el equipo nórdico venció por 3-2 a Checoslovaquia. Y Borg fue la principal figura de la campaña de sus colores triunfando en todos sus partidos de singles, lo que le valió establecer un récord de 19 victorias consecutivas en individuales.
En 1976, ya con mayor experiencia en el circuito, el "Hombre de Hielo" fue por un desafío aún mayor: la corona de Wimbledon. Debido a su juego de fondo de cancha no había tenido participaciones destacadas en ese torneo, por lo que se decidió practicar el estilo de saque y volea que era el que imperaba en pastos londinenses.
De esta forma, Borg les pasó encima a todos sus rivales, quedándose con el título sin perder un solo set. En la final derrotó a Nastase, principal favorito, cobrándose revancha de la final perdida un año antes en el Master.
Así se convirtió, con apenas veinte años y un mes, en el jugador más joven en la Era Open en conquistar Wimbledon. Más tarde fue superado por el alemán Boris Becker, quien en 1985 ganó el torneo con 17 años.
Ese 1976, el sueco cosechó cinco títulos más y llegó por primera vez a la final del US Open, certamen en el que fue derrotado por el local Jimmy Connors en cuatro sets.
Al año siguiente aumentó considerablemente su nivel, por lo que se impuso en once de doce finales que disputó. Por lesión no pudo jugar Roland Garros, pero sí defendió con éxito su título en Wimbledon, aunque con muchas más complicaciones que en 1976. En semifinales se impuso en un maratónico partido a cinco sets al norteamericano Vitas Gerulaitis, por 8-6 en el quinto, y en la final soblegó también en cinco sets a Jimmy Connors, en ese momento el mejor del ránking mundial.
Luego, el 23 de agosto, Borg terminó con las 160 semanas de Connors en la cima del escalafón de la ATP, aunque como ‘top one’ sólo se mantuvo por una semana.
Al final de la temporada alcanzó su segunda definición del Masters, que se disputó en New York y donde se inclino ante Connors.
LO MEJOR
A partir de 1978 se pudo ver al mejor Borg de la historia, con una gran capacidad física y un nivel de juego maravilloso.
Volvió a ganar Roland Garros derrotando en la final a Vilas, campeón defensor y quien el año anterior había sido el rey indiscutido de la arcilla, en tres cómodos sets.
En ese torneo el sueco se impuso a todos sus rivales en tres sets, acumulando un total de 21 sets seguidos ganados, de los cuales seis fueron por 6-0 y siete por 6-1. Ese año además conquistó por tercera vez Wimbledon, derrotando con mucha facilidad y en sets corridos a Connors.
Esa temporada, Borg ganó ocho de nueve finales, perdiendo de nuevo la pelea por el US Open ante Connors, hasta ese momento su más grande rival.
En 1979 el sueco realizó una de sus mejores campañas en el circuito. Se impuso en once de las doce finales que jugó, ganando de nuevo los Grand Slam de Francia e Inglaterra, y ya sumando cuatro títulos en ambos torneos.
Además, ese año otra vez llegó a la cima del tenis mundial, manteniéndose hasta final de la temporada como el mejor tenista del orbe.
La temporada de 1980 comenzó de la mejor manera para el sueco, pues a principios de años ganó por primera vez un Másters, derrotando fácilmente en la final de New York a Vitas Gerulaitis por un doble 6-2.
Y volvió a hacer historia al ganar de nuevo Roland Garros y Wimbledon, siendo el único jugador en quedarse con ambos torneos durante tres años seguidos. En el Abierto francés nuevamente fue amo y señor, pues atesoró todos los sets que disputó. En esa final derrotó a Vitas sin mayores problemas, pero en la de Wimbledon se encontró con la joven promesa del circuito, el norteamericano John McEnroe, en un duelo que se convirtió en una batalla y que se definió en cinco sets, con un 8-6 a favor del sueco en la quinta manga.
Debido a la calidad que mostraron estos dos tenistas ese día, para muchas personas ese es el mejor partido de la historia del tenis, aunque en la actualidad se señala que la final que disputaron Rafael Nadal y Roger Federer por este mismo torneo en 2008 es el mejor.
En todo caso, en 1980 el choque entre Borg y McEnroe en Inglaterra fue catalogado por los medios de comunicación como "El partido del siglo". Y el estadounidense tuvo su revancha dos meses después, derrotando a Borg en la final del US Open.
Esa temporada, "Iceborg" finalizó por segundo año consecutivo como número uno del mundo (sólo durante cuatro semanas el puesto lo ocupó McEnroe) y además agregó una nueva corona del Másters venciendo en la final al por entonces joven y promisorio checoslovaco Ivan Lendl.
SU ÚLTIMO GRAND SLAM
En 1981 Borg estableció una marca hasta la actualidad inigualada, ganando Roland Garros por sexta ocasión tras vencer en la final a Lendl. Esa además fue su cuarta victoria consecutiva en la tierra francesa, algo que sólo Nadal ha logrado repetir. Y es el hispano quien asoma con mayores posibilidades de igualar los campeonatos del sueco en París.
Ese mismo año el escandinavo parecía estar cerca de volver a quedarse con Wimbledon y así ganar por cuarto año consecutivo Roland Garros y el Abierto londinense, pero en la "catedral del tenis" se encontró con un inspiradísimo McEnroe quien se quedó con la copa británica en cuatro sets.
De esta manera "Big Mac" le propinaba su primera derrota al sueco en Wimbledon en los últimos seis años. Allí, Borg ganó 41 partidos consecutivos, récord hasta hoy, y cinco títulos ganados, entre los años 1976 y 1980.
Dos meses después sufrió su cuarta derrota en una final del US Open, el gran karma de su carrera. Fue a manos de "Big Mac", quien además le arrebató el número uno del planeta.
En total, Borg estuvo 109 semanas al tope de la clasificación mundial de la ATP.
EL RETIRO
En 1983, con tan sólo 26 años, el sueco puso fin a su carrera profesional. Esta fue una decisión que tomó a todo el mundo del tenis por sorpresa, considerando que todavía se encontraba en perfecta forma y que su nivel seguía siendo el mismo de las últimas temporadas.
Borg argumentó que dejaba el tenis por cansancio y por diferencias con los organizadores, con quienes no coincidía en la cantidad de torneos que debía jugar en el año.
Es probable que ya no sintiera la misma pasión que en sus primeros años en el circuito, lo que lo llevó a dejar la raqueta. Pero en 1984 regresó brevemente para jugar un solo partido. Fue en el torneo de Stuttgart y perdió ante el francés Henri Leconte.
A la larga, dejó el tenis acumulando 62 títulos ATP, además de otros 18 títulos correspondientes a exhibiciones e invitaciones. Fueron once coronas de Grand Slam, cinco finales de Grand Slam, una Copa Davis y 109 semanas como el mejor del mundo.
Muchos dirán que si no se hubiera retirado a tan corta edad sin lugar a dudas se hubiera convertido en el mejor tenista de todos los tiempos, aunque hay que señalar que a diferencia de otros tenistas, "Iceborg" sólo necesitó de nueve años para convertirse en uno de los mejores tenistas de la historia.
Por ejemplo, Federer ya cumple diez años en el circuito, en una verdadera hazaña deportiva que difícilmente podrá ser igualada
Mucho más adelante y apremiado por sus dificultades financieras, intentó a comienzos de los noventa un regreso al tour profesional. Fue un fracaso rotundo, pues usando sus clásicas y antiguas raquetas de madera, no ganó un solo partido.
Lo más cerca que estuvo de triunfar fue en 1993, cuando forzó al ruso Alexander Volkov a tres sets en el torneo de Moscú, pero cayó el tie-break final por 9-7. Luego de este partido se retiró definitivamente y se dedicó a jugar en el senior tour con raquetas modernas, deleitando a la gente con sus renovados duelos ante McEnroe, Connors y Vilas.
En marzo de 2006, la casa de remates londinense Bonhams Auction anunció que remataría los títulos de Wimbledon de Borg y dos de sus raquetas ganadoras. Muchos jugadores lo llamaron para hacerlo reconsiderar, pero fue McEnroe quien finalmente lo convenció para que readquiriera sus trofeos, con una llamada desde New York en la que le recriminó: "¿Qué te pasa?¿Te has vuelto loco?"
En el plano amoroso, en 1980 se casó con la tenista rumana Mariana Simionescu. La boda se convirtió en el mayor evento social del año. Para ese entonces ganaba mucho más dinero por publicidad y cosas no relacionadas con el tenis, que por sus victorias.
Y luego de su primer retiro, Borg sufrió una sobredosis de drogas y se rumureó un intento de suicidio, negado por él. Tuvo una tumultuosa relación con su segunda esposa, la cantante italiana Loredana Berté.
También creó una marca de ropas cuyo lema de publicidad más conocido fue la frase "Fuck for the future", empresa que le acarreó grandes problemas financieros.
Fuente.
Triunfo.cl
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